Un modelo sostenible y replicable

Los bosques de Cataluña -y de la sierra de Collserola- tienen poca rentabilidad económica debido principalmente a la caída en picado del mercado de la madera, esto supone pues, que esta actividad ya no garantiza por sí sola la gestión de los bosques. Del mismo modo, los condicionantes socioeconómicos de la misma actividad ganadera ya no garantizan tampoco la gestión de muchas explotaciones, sobre todo aquellas que se han desarrollado históricamente con un sentido profundo del uso sostenible de los recursos naturales disponibles.

Paralelamente a este proceso, el abandono de las actividades agrarias, (pérdida de pastoreo de rumiantes en régimen extensivo), el éxodo de población rural, el desequilibrio territorial (urbanización difusa) y la terciarización de la economía rural (De proveedores de alimentos en el sector servicios) ha determinado la ruptura del equilibrio agroforestal, haya configurando un “nuevo” ecosistema forestal, dejado y empobrecido, caracterizado por un aumento de la biomasa leñosa (combustible forestal) que aumenta las probabilidades, frecuencia e intensidad de los incendios forestales.

Este conjunto de cambios pueden perjudicar gravemente y de manera irreversible los usos, presentes y futuros de los bosques, la multifuncionalidad los cuales -productivos, de ocio, medioambientales, pedagógicos, terapéuticos … – corre el peligro de ser apacentada por las llamas.

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